Una vez entró en casa mi vecina, mi hija estaba delante del ordenador, atenta a la pantalla, con los auriculares puestos y según mi vecina la niña parecia estar hablando sola. Le comenté que estaba recibiendo una clase particular de matemáticas.
Ella me preguntó: ¿y su profesora?, ¿es invisible?.Me reí y le dije que no, que su profesora estaba al otro lado del Atlántico, por supuesto ella quedó aún más confundida y perpleja.
Mi hija tiene 14 años, estudia 3º de ESO en un Instituto Público. Me gustaría explicarles la historia de su éxito escolar, cuando en las noticias oímos hablar más de fracaso.
Pues bien, esta es la historia de como nunca antes había sido tan fácil y tan asequible poder mejorar en los estudios gracias a la ayuda extraescolar y a las nuevas tecnologías.
Hasta el curso pasado ayudaba a Alba siempre que lo necesitaba, en sus deberes o cuando tenía que preparar algún examen. Pero ahora ya no puedo hacerlo en ciertas materias: matemáticas, física y química, tecnología…, los conceptos que debe aprender o no los entiendo o no recuerdo haberlos estudiado cuando yo tenia su edad.
Me di cuenta que ella necesitaba una persona que le explicara lo que no le había quedado lo suficientemente claro en el instituto.
Nunca había contratado un profesor particular, principalmente porque no le hacia falta, sus notas no eran excelentes pero tampoco suspendía, yo misma podía ayudarla si lo necesitaba, y aunque en ocasiones me hubiese gustado contratar un profesor particular, representaba un gasto económico que no podía asumir.
Pero la niña va creciendo y las tareas se van complicando, había suspendido un par de exámenes parciales. Se lo importante que son los estudios, así que preferí cambiar mi mentalidad: pagar en educación no es gastar, sino invertir.
Llamé a un par de estudiantes universitarios que habían dejado su teléfono en el instituto, bueno…, para nuestra economía representaría un esfuerzo...
Casi sin querer encontré en internet una publicidad que me llamó la atención: www.tutoramigos.com: clases particulares online en vivo y ayuda con tareas escolares.
¿Era posible recibir clases particulares a través de internet?
No dudé en escribirles, en seguida me contestaron y me explicaron en que consistían las clases, además la primera clase era gratuita, ¡lo mejor era probarlo!.
Como la primera clase nos gustó decidí confiar y contratar el paquete más económico: el que incluía veinte clases.
Cada que vez que se acerca un examen de las asignaturas que más le cuesta, reservo con antelación una clase con su tutora online. Al mismo tiempo Alba prepara su sesión, esto significa que redacta un documento de texto con los ejercicios que necesita trabajar y los sube al espacio web que tutoramigos tiene reservado para poder comunicarse con su tutora.
Cinco minutos antes de la clase la tutora está preparada, se saludan a través del chat y una vez ambas listas la profesora le envía el enlace de la e-pizarra y la llama mediante Skipe (mensajeria de voz IP gratuita).
Es muy curioso porque Marta, su tutora, está a más de tres mil kilómetros de distancia de nuestro domicilio. Creo que nunca me hubiese podido imaginar que esto fuera posible. En cambio, parece que esté sentada al lado de mi hija.
Usan una pizarra online, donde ambas pueden escribir a través del ratón o una tableta digital. En esta realizan los ejercicios como si una pizarra de tiza se tratara y mediante el programa de voz se comunican. Todo en tiempo real y cómodamente desde casa.
Antes, cuando su hermana mayor o yo queríamos ayudarla con sus tareas, su actitud era muy negativa. Todas nos poníamos muy nerviosas y enfadadas con lo cual no podíamos avanzar.
Ahora ella es autónoma y responsable, siento que su confianza y autoestima han mejorado, la frustración ha desaparecido y por supuesto sus resultados académicos han mejorado notablemente.
Además hay otra cosa muy importante: el precio de las clases online es muy asequible para las familias españolas, desde cinco euros puede recibir una clase online compartida con una amiga, y desde diez euros ella sola. Ambas alternativas son buenas, compartir la clase con una amiga no solo tiene la ventaja económica, también es una forma de aprender a trabajar y colaborar en equipo, ambas virtudes imprescindibles para el día de hoy: saber escuchar, compartir, colaborar, ayudar.... Alba ha compartido así alguna clase de física y química con su mejor amiga y compañera de clase.
Para terminar le he pedido a mi hija que escribiera su opinión sobre sus clases virtuales:
“Con mi tutora online no me cuesta tanto concentrarme porque estoy cómoda y tranquila al no sentirme observada.
La e-pizarra que usamos es muy práctica, es como si la tutora y yo estuviéramos escribiendo en el mismo cuaderno, pudiendo leer, escribir, subrayar, dibujar o colorear, es muy fácil, todo con el ratón y en el monitor del ordenador. Su voz a través de mis auriculares parece muy cercana, puedo preguntarle todas mis dudas, ella me explica muy bien. También puedo consultar la e-pizarra de la clase siempre que lo necesito y preguntarle a través de la web cualquier duda o problema, aunque no tengamos clase.
En algún examen del instituto he pasado del suspenso al notable y excelente. Las notas de mi último trimestre han mejorado mucho. Estoy muy contenta”.
Esta es una historia real.

2 comentarios:
Me parece interesante esta nueva forma de refuerzo.
He recordado mis años de estudiante, cuando daba clases particulares.
Soy de mates. Tuve a un chico que se desplazaba cada día del pueblo a mi casa en Huesca, en bicicleta. En verano.
Conseguimos salvar el quinto de Bachiller.
Pagó sus clases con sus ahorros y esfuerzo.
Lo que aprendí fue que si se quiere se puede. Él quiso.
Llegar a esa voluntad es superar la fractura.
Hacerlo más viable, como es el caso que presentas, facilita las cosas.
La cuestión es compartir significados.
Otro factor que veo en este medio es lo que atrae.
En un grupo clase no interactuamos tanto como en un intercambio de este tipo.
La respuesta directa motiva.
He sido alumna de la UOC. Ha habido consultores/as que han dinamizado tanto que no has eludido sus consultas, pero otros/as no han sabido llegar.
Tuve una tutora magnífica. Dejo la UOC y quien la sustituyo no consiguió entrame.
Mi primera tutora se entrevisto conmigo personalmente cuando me matriculé, me enviaba mensajes que demostraban que estaba atenta a mis movimientos.
La que le siguió se vio sobrepasada.
Una de las pegas de estos sistemas es que si se considera una ratio presencial, cuando los sistemas se extienden aumentan esa ratio.
Será virtual, pero hay que mantener la llama.
Un abrazo, Pilar ;)
Hola Pilar...
Soy Gaby de Casi docentes y ¡Piezas de a ocho!
Leí en el primero de estos blogs, tu comentario y decidí visitarte.
Me parece maravilloso esto que cuentas, sin duda en este sentido es que defiendo y amo la tecnología por las posibilidades de compartir/democratizar el conocimiento, de aprender, de posibilitar nevos modos de pensar, incluso de generar nuevos estilos de trabajo. Pero sin duda que la persona que hace eso que realiza Marta, ama lo que hace y es una salida laboral genial.
Y lo que hace por los chicos es muy muy interesante, pues les da confianza en sí mismos, les da la oportunidad de responsabilizarse, les permite aprender en el hogar, y no les resta independencia.
Te recomiendo el blog de una amiga, docente de primaria: Alejandra, quien vive padecimientos similares a los tuyos siendo la única que trbaja en un 1er grado con mesitas de cuatro chicos y con un modo de alfabetización realmente innovador, en una escuela súper tradicional.
www.cuidadogurisesescribiendo.blogspot.com
En donde vivimos, los niños son los "gurises"
Un abrazo
Gaby
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